martes, 30 de noviembre de 2010

Test de lectura

Test de comprensión de lectura:

¿Comprende lo que lee?

Estudios demuestran que la capacidad de comprensión de lectura influye en las oportunidades laborales que tienen las personas

Este sencillo test le ayudará a saber cómo está su nivel de comprensión...


Lea atentamente la siguiente historia:

Usted está manejando un bus con capacidad para 35 pasajeros sentados y comienza su recorrido sólo con 10 pasajeros...

Usted se detiene en la primera parada.
Bajan 2 pasajeros y suben 7.
Luego, usted continúa su ruta conduciendo 12 kilómetros hacia el norte.

En la segunda parada bajan todos los pasajeros, sube sólo un pasajero y usted emprende marcha hacia la siguiente parada que está a 8 kilómetros hacia el este.

Usted llega a la tercera parada. No se baja nadie, pero suben 14 personas.
Finalmente, el bus retoma su recorrido hacia la estación terminal, la cual está a 5 kilómetros al oeste del punto actual.


Pregunta:
¿Qué edad tiene el conductor del bus?

Si aún está pensando la respuesta, le recomendamos
mejorar su nivel de comprensión

Recuerde:
Sus oportunidades laborales o de negocios dependen de competencias tan básicas como la lectura...


La respuesta está desde la primera línea del texto:

La edad del conductor es.... la edad del lector.



Muchas veces, las soluciones pasan por nuestro lado y no somos capaces de darnos cuenta sólo por que no prestamos la suficiente atención.

Dicen que información es poder. Pero lo que realmente es poder es la capacidad de comprender esa información. De otro modo, lo que tenemos son sólo datos.

;-)

Cómo convertirnos en soñadores...

Es necesario recalcar que al referirnos a sueños, hablamos de una idea con un plan de acción y una fecha escrita (el resto son fantasías), y cuando hablamos de soñadores nos referimos a aquella persona con los pies en el suelo y los ojos en las estrellas.

Deténgase un momento a pensar que todo lo que le rodea es el resultado del sueño de una persona, su reloj de pulsera, su computador, el lugar donde se encuentra ahora, su ropa, los automóviles en la calle, absolutamente todo es el resultado del sueño de una persona, la diferencia es que fue una persona que no solo fantaseó, sino una persona que tuvo el coraje de emprender lo que imaginó o soñó.

Según lo anterior, indudablemente un emprendedor necesariamente es un soñador, alguien que visualiza en su mente las cosas antes de que existan con tanta claridad que las convierte en realidades.

Dicho de otra manera, un emprendedor necesita ser un soñador. En consecuencia, un emprendedor debe preocuparse y ocuparse en soñar.

El proceso de tener un sueño (una fecha con un plan de acción) comienza con una fantasía, cuando nuestras fantasías perduran en el tiempo nuestra mente las va convirtiendo poco a poco en posibles hasta que ponemos un plan de acción para hacerlas realidad, en ese momento estamos en la recta final a convertir un sueño en realidad.

El secreto, en consecuencia, consiste en tener el tanque de las fantasías siempre lleno con una actitud positiva ante todo los que nos rodea. Al ver la casa de sus sueños, imaginarse pescando en un lago, al ver un aviso de un viaje por el mundo, al observar una gran corporación, al estar con una persona ejemplar o que despierte nuestra admiración, al querer ser o conseguir algo usted debe pensar sin las complicaciones de su situación actual que “eso es posible para usted”, no se detenga a analizarlo lógicamente, simplemente piense que eso es posible para usted si usted se lo toma en serio. De esta manera usted siempre tendrá muchas fantasías que en el tiempo algunas podrán convertirse en sueños y luego en realidades.

Todos los logros de una persona son el resultado de un sueño y todo sueño parte por una fantasía. No todas las fantasías se convierten en sueños ni todos los sueños se convierten en realidad, pero este es el proceso.

Absorba positivamente todos los logros de los demás que considere buenos para usted.

Mantenga el tanque de las fantasías siempre lleno…

Salir de los moldes: El test del espía

Este sencillo test demuestra cuanto nos cuesta encontrar un nuevo enfoque cuando creemos conocer las respuestas...

El espía medieval

Un espía debía entrar a un castillo para poder investigar los planes del enemigo, pero al llegar descubrió que las puertas del castillo se abrían sólo si se daba la contraseña correcta. Se escondió entre unos matorrales y se quedó observando...

Llegó un soldado a las puertas del castillo, el vigía de la torre le dijo:
¡dieciocho!
a lo que el soldado contestó:
¡nueve!.... y abrieron las puertas.

Al poco rato llegó otro soldado, el vigía le dijo:
¡catorce!
el soldado respondió:
¡siete! y nuevamente se abrieron las puertas...

A los pocos minutos, llegó un soldado más y el vigía le dijo:
¡ocho!
el tercer soldado le respondió:
¡cuatro!...Como en todas las ocasiones anteriores se abrieron de nuevo las puertas.

El espía, que había estado observando, pensó que ya estaba seguro de la respuesta que tendría que dar como contraseña por lo que no espero más, se acercó a la puerta, el vigía le dijo:
¡seis!
a lo que el espía contesto:
¡tres!... El vigía, al escuchar esa respuesta cogió un arco y lo mató...

El vigía se quedó pensando y dijo para sí: Si este espía hubiese respondido ¡Cuatro! habría entrado a nuestro castillo.

Pregunta: ¿Cuál, entonces, era la clave para encontrar la contraseña de ingreso al castillo?



Solución
El espía pensó erróneamente que la clave que utilizaban los soldados para entrar era decir el número que daba el vigía dividido por dos.

En realidad la clave era el número de letras de la palabra que pronunciaba el vigía.

En este caso la clave que debería haber dicho el espía para entrar era precisamente "cuatro" ya que es el número de letras de la palabra "seis" que pronunció el vigía.
;-)

domingo, 28 de noviembre de 2010

Tecnica de Liberacion de bloqueos Energeticos y Emocionales

Recibiendo Prosperidad Parte 2/6

Recibiendo Prosperidad Parte 1/6

viernes, 26 de noviembre de 2010

Controle su enojo

Todos nos enojamos. El enojo puede ser provocado por algo que otra persona hizo (o dejó de hacer) o bien por algo que nosotros hicimos.

Una reacción muy común ante el enojo, es "taparlo". Cuando usted hace esto, en realidad le pone una tapa y lo transforma en algo muy poderoso (como el vapor en una olla a presión). Si no tiene una válvula de seguridad para desahogarse, experimentará un tremendo aumento de presión dentro suyo, que le producirá una explosión emocional, una implosión, o algún otro tipo de avería. La manera de evitar esto es tener una salida para esa ira.

A continuación, le proponemos un método de "descompresión", que consiste en aprender a manejar el enojo. Esto no quiere decir hacerlo crecer dentro suyo, para luego soltarlo en forma de venganza sobre alguien. Implica reconocer que está enfadado o disgustado, enfrentar sus sentimientos y hablar acerca de ellos...

Si llega del trabajo a su casa de mal humor, usted ya sabe que será facilmente irritable. Entonces, en lugar de permitir que sus emociones crezcan y hagan erupción, hágalas salir de una manera controlada, expresándolas verbalmente ante su familia. Podría decir -por ejemplo- "Estoy de muy mal humor. No es su culpa. Es mía. Entré por esa puerta sintiéndome mal, así que cuídenme un poco mientras me relajo". Esto exige unos 5 o 10 minutos de autocontrol y luego, la emoción negativa se ha ido.

Una de las maneras aceptadas para aliviar el estrés es hablar en voz alta con sí mismo. El sonido de su propia voz, combinado con el alivio de expresar sus sentimientos (Por ejemplo: "me siento estresado") impide que la tensión se acumule dentro suyo. Además, esto tiene la ventaja suplementaria de dejar entrar a otras personas en sus emociones, de tal manera que ellas no se sorprenderán si usted manifiesta algún arranque súbito.

Sentir ira es normal. Es la respuesta ante tal sentimiento lo que marca la diferencia. Muy a menudo el enojo es acompañado por pensamientos de revancha: puede motivar a una persona a odiar, fastidiar, humillar, criticar u ofender a otra. No permita que un sentimiento "normal" devenga en una respuesta "anormal".

En cambio, después de que haya reconocido que se siente enfadado o perturbado, dígalo. En un principio, esta charla debe ser con usted mismo. Admita que está enfadado, no por lo que alguien hizo o dijo, sino debido a cómo usted reaccionó ante lo que ellos hicieron o dijeron.

Acepte el hecho de que ninguna persona puede hacerlo enojar, o estar feliz o triste. Nadie puede fabricar una emoción dentro de otra persona. Usted es el único que tiene el poder para crear una emoción dentro suyo. Y por el mismo motivo, sólo usted es el único que puede disiparla.

Pregúntese qué efecto tiene en su vida el comentario, o acto, de la persona con quien se enojó. ¿Cómo cambiará su situación financiera, personal o comercial? ¿Cuán importante será este hecho dentro de un año? Estas preguntas ponen las cosas en perspectiva y generalmente le quitan magnitud al comentario (o acto) que lo encolerizó, transformándolo en algo de menor importancia.

Luego, confronte a la persona. Dígale que se siente enfadado, herido o fastidiado debido a su comentario o acto. Explique el porqué. Usted podría sorprenderse de la respuesta: podría descubrir que interpretó mal las palabras o los motivos de la acción de la otra persona. O quizás ella está arrepentida por haber actuado sin pensar -o por haber respondido tan emocionalmente- y se alegra de tener una oportunidad de disculparse.

No avance con furia ciega, ni permita que tal emoción se acumule dentro suyo, perjudicándolo y dañando sus relaciones. Hable primero con usted, y en segundo lugar con el supuesto ofensor. Y sobre todo, hágalo rápido.

"No dejes que el Sol se ponga si todavía estás enojado.".


por Gustavo Socci

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Susana Cristante & Gustavo Socci
Buenos Aires, Argentina, http://eldiaquetequieraseshoy.ning.com/